El Comercio, 17 de junio de 2001


Consultas desde los cibercafés peruanos

Madrid.- Desde el Perú se reciben muchísimas entradas a través de los cibercafés. Iradier recuerda el caso de una chica que, desde un cibercafé de Lima, preguntaba sobre el estrabismo de su hijo de cinco años. "Ella lo llevaba al médico, pero igual nos escribía. El niño ya está estupendamente", comenta emocionada la doctora.

Y es que , como ella dice, "muchas veces aunque la gente va al médico no se atreve a preguntarle o van muy deprisa. Entonces me escriben para que les explique por qué el médico les manda tal o cual prescripción. Aunque parezca que Internet es algo muy frío, tiene muchísimas posibilidades para transmitir calor humano".

Una de las cosas que más conmueven a la oftalmóloga es la suma gratitud de los latinoamericanos: "Como para los españoles es muy fácil acceder a la sanidad, generalmente no te dan ni las gracias".

El proyecto sobre el que ahora trabaja Iradier es utilizar las videoconferencias "para que un especialista de cualquier parte del mundo nos envíe en tiempo real imágenes de video de la exploración que esté realizando, con lo que podemos asesorarlo en ese mismo momento", expresa.

"Y así", como dice Bryce Echenique respecto de la obra de María Teresa, "el invisible tejido de la solidaridad se agranda y se profundiza, y va convirtiéndose en ese grueso manto de amor y ciencia que, día a día, arropará a más desamparados. Y crecerá hasta alcanzar la perfección humana que consiste en saberse servir de la tecnología, aplicándola a la medicina, pero sin olvidar jamás , por supuesto, el factor humano, o lo que más sencillamente llamaré el calor humano: esa mano de un médico posada en la frente de un enfermo".